¡SIEMBRA!

QUIEN SIEMBRA SABIDURÍA...

Por Jérôme Anconina

 

“¡SIEMBRA!” es un manual audiovisual, casi una enciclopedia, que detalla la producción de semillas de 32 hortalizas (y un cereal), en pequeños cortometrajes.

 

Este objeto audiovisual, más allá de ser un material didáctico, en su origen plantea el tema de la soberanía alimentaria.


La idea de hacer esta serie de vídeos pedagógicos germinó en la cabeza de dos productoras de semillas en Limans, en la Provenza francesa, en el corazón de los huertos de la cooperativa Longo Maï. “Desde hace mucho producimos nuestras propias semillas y multiplicamos variedades, para mantener la diversidad”, explica Martina Widmer.

 

“Desde un principio nos llamó la atención la cantidad de semillas que nos ofrecía cada variedad. Entonces comenzamos a organizar ferias e intercambios de semillas en la región y a partir de los encuentros que se crearon, nos fuimos dando cuenta de que los conocimientos y habilidades relacionados con la producción de semillas se estaban perdiendo.”

¿Cómo era posible que toda esa riqueza y ese patrimonio transmitidos de generación en generación estuvieran desapareciendo tan rápidamente?

 

Sylvie Seguin, codirectora de los vídeos, propone una explicación: “La agricultura moderna se ha fundado sobre el modelo de la industria y sus criterios de productividad, rentabilidad, y homogeneidad. También las semillas han sido adaptadas a una agricultura mecanizada y estandarizada, opuestamente a cómo había sido la producción campesina de semillas durante milenios, en la que las semillas estaban adaptadas a una territorio por los agricultores que las cultivaban”.

 

Esta evolución, fruto de la industrialización y del capitalismo – y ampliamente fomentada por los poderes públicos – dio origen a un verdadero arsenal de reglas que restringe, bloquea o prohíbe la libertad de circulación de las semillas campesinas, a favor de las semillas industriales híbridas o transgénicas.


El mercado de las semillas hoy en día no es más que un asunto de multinacionales, muy lejos de los intereses campesinos. La mitad de las semillas que se venden a nivel mundial son propiedad de tres grupos industriales (Syngenta, Monsanto y Dupont-Pioneer), que a través de las patentes, los transgénicos o las técnicas de hibridación, impiden a los campesinos sembrar sus propias semillas o volver a sembrarlas de una estación a la otra.

 

Y no se trata de multinacionales cualquieras.  Así lo constata Jean-Pierre Berlan, antiguo director del INRA (Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas de Francia): "Estas grandes empresas son, en su origen, fabricantes de venenos, pesticidas, herbicidas, insecticidas, fungicidas y, adicionalmente, homicidas, ya que a ellos debemos los gases utilizados como armas durante los grandes conflictos armados del siglo XX. Y hoy en día las semillas son su caballo de Troya para continuar vendiendo sus productos químicos. Monsanto es el responsable de la idea de implantar en el corazón de las semillas un gen resistente al Round Up, que se vende bajo diferentes formatos, tantos como variedades de semillas hay.

 

Aún así, hay productores que, contra viento y marea, perseveran en la producción y comercialización de  semillas de variedades no reconocidas en los catálogos oficiales de semillas autorizadas. Este es el caso de la Asociación Kokopelli, que conoce bien esta situación contradictoria. A pesar de tener 8500 adherentes, una red de 600 madrinas y padrinos, 15 empleados y 2000 variedades disponibles al gran público, esta asociación francesa se enfrenta regularmente a ataques y procesos judiciales. Hasta el día de hoy la Justicia no ha validado las demandas de cese de actividad presentadas contra Kokopelli y sin embargo la venta de plantas y semillas campesinas que se encuentran fuera de las arcas de la agroindustria, sigue siendo una actividad ilegal a los ojos de la legislación francesa.

 

"Es por este motivo que decidimos no someternos más y pasar a la ofensiva", explica Sylvie Seguin, "para colaborar a que cualquier persona que desee arreglárselas por si misma y producir sus propias semillas, pueda hacerlo. Pero para eso era necesario encontrar un formato pedagógico que fuera accesible para todas y todos,y en cualquier lugar."

 

Martina Widmer, agricultora y directora de la serie, recuerda haber participado en muchos talleres sobre producción de semillas, a los que acudían personas provenientes de horizontes muy variados, pero en los que los campesinos no lograban encontrar su lugar. "Es por esto que pusimos especial atención en generar un material que permitiera el acceso a conocimientos teóricos a personas que no estuvieran familiarizadas con la botánica o con los textos escritos".

 

Es la ventaja que ofrece el cine. Hace posible seguir el ciclo de las plantas durante un año completo, o dos, en el caso de las especies bianuales. Es por esto que "¡SIEMBRA!" es mucho más que un proyecto educativo, siendo a la vez una serie de documentales, que es el medio al que pertenece la directora de fotografía y tercera directora de esta serie, Olga Widmer.  "El objetivo era lograr que la información fuera lo más visual posible. Sin ceder a la puesta en escena, tuvimosnque filmar cada uno de los gestos, de manera que hablaran por sí mismos y no fuera necesario explicarlos", explica la directora.

El resultado es sorprendente. Cada gesto es sumamente explícito, filmado de manera sencilla y detallada, con una atención particular a la calidad de la luz, lo que le confiere a los vídeos un ritmo cautivador, el de la naturaleza y las estaciones del año. Las técnicas y conocimientos son ilustrados con imágenes sorprendentes y originales animaciones, que casi nos dan ganas de cultivar arvejas, por el simple placer de ver sus flores.


Más allá de su carácter educativo, "¡SIEMBRA!" es una reflexión respecto a nuestra relación con la alimentación, en un escenario donde los escándalos alimentarios y la amenaza de los OGM son cada vez más fuertes. "La problemática de las semillas es central en periodos de crisis", explica Martina Widmer. "Es lo que hemos observado en Grecia, en el Festival anual de la red Peliti, donde miles de personas se aprovisionan de semillas. Para ellos, la huerta es mucho más que un pasatiempo de fin de semana."

 

"La situación es aún más trágica en la Siria de los Asad," continúa Martina, "donde el Estado controla la agricultura y las semillas son armas de represión. Una región que se sale de la línea política se ve automáticamente privada de semillas."

 

“Controla el petróleo y controlarás las naciones, controla los alimentos y controlarás a los pueblos”, decía Kissinger.

 

No es común encontrar películas que logren combinar con tal precisión los aspectos educativos y técnicos, la mirada estética y el compromiso político.

 

J.A.

"¡SIEMBRA!" es un estuche de 4 DVDs, con una duración de 436 minutos, en español, portugués e inglés.

 

Sigue de manera audiovisual las etapas de la producción de 32 hortalizas; las coles, los tomates, el pepino, la berenjena o el pimiento, las estrellas de nuestros huertos.

 

A cada una de estas variedades se le ha dedicado un módulo en que se muestran las características y trucos para realizar un buen cultivo de las plantas para producir semillas.

 

Esta serie también contempla 8 módulos, los "ABC", que permiten asimilar los conceptos básicos de la botánica para realizar ciertas operaciones minuciosas, como la polinización manual, las técnicas de aislamiento o la extracción y limpieza de las semillas.

 

Dirección: Martina Widmer, Sylvie Seguin y Olga Widmer.

Fotografía: Olga Widmer.

Producción: Longo Maï, Foro Cívico Europeo, 2015.

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